TE HABLO DESDE DONDE DUELE

Tomada el 08 enero de 2025


Que hoy escribo con tintes diferentes ―o quizá con el mismo, según como me veas―. El suave sonido del fuelle de un acordeón traspasa las bocinas del estudio, mientras viste a esta tarde que se torna noche, con esas nubes tan densas y grises que anuncian lluvias. He tomado mi tiempo para escribir estas líneas, pero no disminuye el peso de las palabras ni resta importancia a los pensamientos.

Estos días han sido algo dificiles para mí ―lo digo desde la honestidad y el anonimato que ofrecen lugares como este, pero no para buscar compasión, sino para reconocerme en lo que digo―, sin embargo, confieso que siempre encuentro consuelo en un dramaturgo y filósofo español, quizá lo conozcas: Antonio Gala. Algo en él resuena en mi interior.

 

“He sido vulnerable. He sido fácil de herir… he sentido como muy hondas heridas que para otros hubieran pasado inadvertidas.” 
- ANTONIO GALA

 

Cuando lo leo, es como reconocerme en esa infancia oculta que pocos conocen y muchos podrán entrever en las líneas. ¿Qué si es depresión? ¿Qué si es ansiedad? ¿Qué si es sobrepasar el pasado y perderse en los recuerdos? Quizá, no mentiré: no lo sé. Muchos no sabemos las razones de por qué somos como somos. Estamos moldeados de experiencias, vida que ha transcurrido, caricias de personas y amores que se van y vuelven a aparecer, perdidas que se convierten en recuerdos, ilusiones que aun queman y escuecen cuando se convierten en llagas flameantes. Y sí, quizá digo mucho y parloteo tanto, pero ¿no es esto para lo que escribo en este lugar? Ese gran hombre, me enseñó que el alma se puede desnudar, pero solo pocos podrán ver y entender ese despojo de la armadura.

No pretendo criticar a nadie, ni parecer que no puedo entender a quienes se acerquen a mí, solo me muestro como soy. Soy cruda a veces, cínica en otras, compasiva siempre, pero retadora muchas veces. Quizá por eso encontré en Antonio Gala esa afinidad que me apena asimilar por faltarle el respeto a tan gran hombre.

Si incordio a alguien, de antemano pido perdón, no quiero hacer tal cosa, pero la verdad de mis palabras es solo mía y quien quiera recogerlas estará bien.

Es verdad lo que declaraba Gala, las heridas no siempre se muestran. Estoy tan acostumbrada a los achaques del cuerpo que rara vez me atrapan con la guardia baja, el problema es cuando se agravan y no dejan tregua. Estos días, todo lo escribo y todo lo oculto para los ojos menos observadores. Lo callo porque así lo prefiero, porque así lo llevo sola. No por falta de compañía, ni falta de presencia de quienes tienen mi cariño, sino porque así lo he decidido.

¿Por qué lo comparto hoy entonces? ¿Por qué sacarlo a relucir ante ti, desconocido que me ha visto y me ha leído? Porque puedes estar en las mismas que yo. No ofrezco consuelo de treinta segundos, ni de un minuto si pretendes negociar conmigo para anestesiar el dolor y la desesperación que te aqueja. No soy de reflexiones cortas, lo mío es lo extenso, lo prolongado como esas melodías de acordeón que ahora suena en mis bocinas. Así que, sí, sigue leyendo que faltan más líneas.

Estos días muchas cosas pasaron, todo me lo callé y lo dejé guardado en el cofre de los tesoros para usarlo después y escribir. Yo no adorno los párrafos, solos se visten y ya verán si lo hacen bien o no. Tuve ese desgarro de reconocimiento en que la realidad golpea como un mazo sobre el pecho. «¿Qué pasará con aquellos que pierda en el camino? ¿Qué pasará cuando los vea partir y no pueda volver a escuchar sus voces? ¿Qué haré el día que ya no pueda recordar el timbre de sus labios que calmaban mis noches de llanto? ¿A quién voy a recurrir para recordar sus palabras si la memoria comienza a fallar?» Gala decía:

 

“Nacemos con el papel de amante o amado repartido… hay en cada relación, en último término, un devoto y un dios, un amo y un esclavo.”

“El amante tiene mejor prensa: es el que sufre, el que arriesga; el amado se queda desvalido cuando el amante se va, pues vive a través de la luz del otro.” 

- ANTONIO GALA

 

Lo mismo pasa, con quienes nos quedamos en la vida cuando los demás se van y no pueden volver porque el aliento ya no sale de esos labios que nos consolaban con palabras. No hay verdad más grande que saber que nos quedaremos varados mientras vemos las cenizas de quienes se marchan. Eso me acongoja cuando las personas representan tanto para mí. Eso afecta más de lo que me gustaría admitir, pero el corazón es el corazón.

Mi querido desconocido (o quizá conocido) que lea esto, has de saber que sigo ofreciendo palabras; a veces no tan buenas, otras mejores. No ofrezco una reflexión corta, pero si muchas palabras para hablar a tu alma, no a tus ojos, no a tus oídos, no a tu cerebro ―que el cerebro sirve para pensar y analizar; articular funciones corporales y químicas que luego hacen que el resto del mecanismo funcione o se desgañite según sea tu actividad―. Has de saber que puedo escucharte aun cuando solo me lees. Has de saber que siento como tú sientes, vivo como tú vives, lloro como tú lloras… y me canso sobre las rodillas en el suelo, como tú lo haces en las noches en que todo se desborda. Tienes que saber que no necesitas consuelo, solo presencia, solo una voz que te toque el hombro y diga «Venga, llora a pleno pulmón sin que nadie te vea, pero levántate luego» Y no escribo esto para consolar, para decirte el cliché de «caer, pero levantarse más alto» Eso se los dejo a los folletines. Levanta porque sigues vivo, mientras hay aire en esos pulmones toca vivir, pero hacerlo de verdad. Si quieres sobrevivir durante un tiempo, bien, pero en algun momento el sobrevivir también cansa.

Si mis palabras suenan vacías, lo entiendo, lo entiendo perfectamente, no todo lo que se lee cala. Pero la realidad es lo que es.

 

“No soy pesimista. Soy un optimista bien informado.”
- ANTONIO GALA

 

Ya lo dijo el guía ―Gala―, no soy pesimista, soy una optimista empedernida que conoce la realidad y la ve con lentes claros ―no color rosa, no color gris―. Si deseas aislarte más, adelante, es tu derecho. Si deseas dejarnos varados, como el amante al amado, estás en tu derecho, es tu recorrido, pero al menos deja que te acompañe en el tiempo que queda. Que estas palabras te sostengan como yo he encontrado refugio en letras ajenas. Si de algo sirven los escritos que aquí he depositado, al menos pude tenderte la mano mientras decías adiós. Fue un honor y seguirá siéndolo, pero no pretendas que sea como otros que ofrecen compasión. Nunca he sido así, aunque muchos entiendan que mi naturaleza es compasiva, es comprensiva y empática, pero no confundan con lastima. No te ofrezco limosnas, dedico palabras gratis y quizá no tan valiosas para muchos. Este espacio que he creado desde la nada, desde la necesidad de escucharme a mí misma, ahora es tuyo. No es el mejor, pero vamos que no estas pagando alquiler [risa].

Encuentra la reflexión que quieras en estos párrafos, es tuyo, es el pedazo que ofrezco de mi interior, haz lo que desees con él.

 

Dedicatoria especial:

«A todos aquellos amigos que llegaron sin avisar, que encontré sin pretender, que desean irse y yo quedarme para recordarlos. Para esos amigos sin rostro que permanecen en mi memoria y que solo sus voces son un consuelo para mis lágrimas.»

ue yo luego se lo pago.cuando abalabras que de esas me sobran, pero si no...no sin achaques y duelo, yo apenas estoy empezando.


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