Remembranza de Agosto

 Cadmio,

    Era una tarde distinta a esta. Las nubes se apelmazaban grises y densas sobre la ciudad. Una llovizna vespertina caía sobre el jardín de casa. Esta tarde definitivamente es distinta a aquella en la que te aviste desde la lejanía; inconsciente de quién eras y lo que podrías llegar a significar para alguien como yo, que todo lo ve con dos caras y muchos significados.

    Sigue siendo agosto. Un conjunto de días confabulados para que recuerde el color que decías tener y, en tardes como esta, recordar el del lente a través del que te veía. Ha sido un mes dificíl porque el recuerdo del primer día en que te conocí vuelve por ratos como las ráfagas de viento que azotan por las tardes. Durante las mañanas todo es apacible, el viento apenas si mece las ramas de los árboles de la calzada, pero, cuando llega la tarde y el sol se cuartea por el horizonte montañoso, el viento azota afanoso y regresa tu recuerdo con él.

    Hoy es una tarde más y, honestamente, quién sabe si leerás estos párrafos escritos desde una tierra de nadie. Sin embargo, seguiré escribiendo para ti como lo hice antes. Fuiste la única inspiración que encontré para escribir día tras día. Te convertiste en una musa que, sin preverlo, quedo grabada en el lienzo de mi alma y que esta sin terminar. Aquella historia escrita entre cartas… sigue sin final, al menos para mí es así.

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