Entre Sombras


Miras hacía la esquina, tus ojos se vuelven hacía un sonido contrario.

¿Qué es lo que escuchas?

Levantas la cabeza, impávida, lúgubre, y te sientas sobre el cesped del jardín.

Alertas tus sentidos mientras las yemas de tus dedos arrancan la hierba verde.

 

El sonido de un viejo violín se desliza entre el puente de tu nariz.

Tus cabellos se deslizan sobre la tierra: curvas azabaches sobre una tierra caoba.

Mueves las caderas y el violín te impulsa a levantarlas, tus manos se unen a la curvatura del cuello.

El gorjeo de las cuerdas sigue los círculos trazados por cuello, manos… caderas.

 

Alguien te levanta de un tirón, con un agarre de acero caliente sobre el brazo desnudo.

Una mirada de fuego esmeralda escrudiña tu semblante, lívida y delicada.

Manos de algodón nacarado se alzan al cielo; dedos finos acarician las nubes sobre la cúpula celestial y ves ternura en aquellos ojos esmeralda.

 

¡Oh arpa celestial! ¡Oh violín ancestral! ¿Lo que veo es una visión angelical?

Labios húmedos se deslizan por el cuello y los tambores repercuten al oscurecerse su mirada.

¡Ay!... debe ocultarse verdad tras esta visión de la fantasía, porque sus labios, labios gruesos y carnosos, se aferran a la piel desnuda.

Y su mirada, oculta entre sombras, se aprisiona a tu cuerpo de luz.

 

 

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