Flama de Sagitario
Una chispa que sale de
las puntas danzantes de las llamas que consumen los leños. La tierra crepita
debajo de las brasas, rojas como lava sólida y humeante. Pies descalzos
trazando círculos y curvas sobre la arena, mientras el viento juega con esa
cabellera de rescoldos y arena. Mueves la melena como espigas de trigo azotadas
por el viento, juegan las hebras entre las chispas de fuego y tus dedos seducen
lo invisible con trazos de sensualidad y curvas enervantes que hacen hervir la
sangre en las venas. Tus brazos, como juncos, se deslizan entre el lienzo de
humo que exhala la fogata en el centro; caderas de hueso y carne, se mueven al
ritmo de la oscuridad del alma y serpentean como caminos entre montañas
rocosas.
Si, así, danza entre las llamas. Fijos tus ojos de cinabrio en quienes te observan, hunde tu vista en el alma de quién ose mirarte, funde tus pupilas en su alma y canta encorvando las notas y ciñendo tu alma a la curva de su pensamiento. Clava tu sonrisa, hechicera de fuego y lava, en las entrañas de los demás. Hundes tus labios en sus costados y la sangre congelada se evapora sin rastro de acuosidad alguna. Una sonrisa ladina se extiende por tu rostro al ver que has conseguido lo que pocos logran. Muchos te creen, es fácil, eres tentadora, lasciva y dulce… Oh ¡Qué dulce el toque de tus dedos!
Sigues bailando, hechicera de ceniza y amanecer en ámbar, miras el horizonte mientras sigues trazando círculos con tus huellas en la arena. Las llamas te alcanzan por instantes como si, al leve roce, temiesen fundirse contigo si acercarse demasiado pueden. Cabello azabache envuelto en añil y bermellón, cambias con el amanecer y tu pecho se ensancha con el canto que sale de tu garganta. Gitana de piel morena. Así, canta y bosqueja notas de sirena que atrapa a los desprevenidos.


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